Un contenedor de transporte es pesado, rígido y está diseñado para soportar su propio peso sobre las cuatro piezas de fundición de las esquinas y los rieles de la base, no sobre un suelo blando o irregular. Preparar bien el terreno antes de la entrega evita que las puertas se comben, que se acumule agua debajo y que el suelo se corroa a largo plazo. Esta guía repasa las principales opciones de base, el nivel de preparación que requiere cada una y qué hay que comprobar antes de que llegue el camión de reparto.
El armazón de acero de un contenedor está diseñado para ser levantado y sostenido por sus soportes de las esquinas, pero una vez colocado, tanto el riel de base como el suelo necesitan un soporte firme por debajo. Si el terreno es irregular o blando, el armazón puede deformarse ligeramente con el tiempo. Esto ejerce presión sobre las puertas, que dejan de cerrarse correctamente, y puede crear puntos bajos donde se acumula el agua y se acelera la oxidación. Una base estable y nivelada es la forma más eficaz de proteger tu inversión, tanto si el contenedor se utiliza para almacenamiento, como taller o como vivienda reconvertida.
Empieza por examinar las condiciones actuales del terreno y el acceso:
Si aún estás decidiendo el tamaño o el tipo, vale la pena comprobar primero las dimensiones del contenedor, ya que una unidad de 20 pies y otra de 40 pies requieren un espacio de instalación notablemente diferente. Las especificaciones completas de cada tamaño están disponibles en la tienda.
No existe una única base «correcta» para todas las situaciones. La elección adecuada depende del tiempo que el contenedor vaya a permanecer en su ubicación, del uso que se le vaya a dar y de la probabilidad de que se produzcan movimientos del terreno.
| Tipo de base | Ideal para | Notas |
|---|---|---|
| Grava compactada o piedra triturada | Almacenamiento temporal o a medio plazo | La opción más económica y rápida; requiere una membrana geotextil debajo para evitar las malas hierbas y el asentamiento |
| Losas de pavimento | Jardines domésticos, almacenamiento de carga ligera | Una losa bajo cada esquina de la estructura, o una rejilla completa; las losas deben apoyarse sobre arena o grava compactada, no sobre suelo sin cubrir |
| Listas o zapatas de hormigón | Instalaciones semipermanentes, terrenos en pendiente | Una tira o un bloque debajo de cada esquina y a lo largo del travesaño inferior; permite la circulación de aire por debajo para la ventilación |
| Losa de hormigón completa | Conversiones permanentes, cargas pesadas, oficinas | La opción más estable y duradera; necesaria si el contenedor va a soportar cargas internas pesadas o estructuras adicionales |
| Traviesas de ferrocarril o vigas de madera | Instalaciones temporales rápidas y económicas | Deben estar niveladas y bien apoyadas; menos duraderas que la piedra o el hormigón a largo plazo |
Este es el método más habitual para el almacenamiento y el uso comercial ligero, ya que es asequible y rápido de instalar.
Para instalaciones permanentes, una base de hormigón vertido ofrece el soporte más fiable a largo plazo y suele ser necesaria para reformas con equipamientos pesados, entreplantas o cubiertas adicionales.
La entrega se suele concertar entre 3 y 7 días laborables tras realizar el pedido, utilizando una grúa o una carretilla elevadora lateral que coloca el contenedor exactamente donde lo desees. Para que todo salga bien, el terreno debe estar razonablemente llano, compactado y accesible para el camión, con la preparación de la base ya completada y curada si se ha utilizado hormigón. Si no estás seguro de si tu emplazamiento es adecuado, es útil describir la ruta de acceso y las condiciones del terreno al solicitar un presupuesto a través de «Contacto», para que la entrega se pueda planificar en consecuencia.
La elección entre un contenedor nuevo o de segunda mano también puede influir en el nivel de preparación necesario: un contenedor de segunda mano destinado a un almacenamiento a largo plazo suele justificar una base más sencilla de grava o losas, mientras que un contenedor destinado a convertirse en una oficina o una tienda se beneficia de la estabilidad adicional que aportan los cimientos de hormigón. Encontrarás más detalles sobre esta decisión en el artículo «Contenedor de transporte nuevo frente a usado: ¿cuál deberías comprar?».
No es recomendable. El suelo desnudo o el césped se compactan de forma desigual con el paso del tiempo, lo que puede provocar que el contenedor se hunda, se tuerza ligeramente y retenga humedad en contacto con el suelo. Una capa de grava compactada, losas de pavimento o una base de hormigón distribuye el peso de manera uniforme y mantiene seca la parte inferior, lo que prolonga considerablemente la vida útil del contenedor.
La base debe estar plana con una tolerancia de unos pocos centímetros en toda su superficie; esto se comprueba con un nivel largo o un nivel láser. Las pequeñas irregularidades se pueden corregir con cuñas o añadiendo grava en determinadas esquinas, pero las irregularidades más importantes deben nivelarse durante la preparación del terreno, ya que una desalineación persistente ejerce presión sobre las puertas y el marco.
La grava o el pavimento suelen ser suficientes para un uso habitual como almacén y su instalación es más rápida y económica. Merece la pena el esfuerzo adicional de colocar una losa de hormigón o cimientos en el caso de instalaciones permanentes, cargas internas pesadas o reconversiones, como oficinas y tiendas, donde la estabilidad a largo plazo y la capacidad de carga son más importantes.
Es necesario que se pueda acceder al emplazamiento con un camión equipado con grúa o carretilla elevadora lateral, que coloque el contenedor en su posición definitiva. Por lo general, esto implica un camino de acceso razonablemente llano y compactado, sin obstáculos aéreos de baja altura. Describir la ruta de acceso al solicitar un presupuesto ayuda a planificar correctamente la entrega.
Sí. El agua que se acumula debajo acelera la corrosión del suelo y de los rieles de la base. Prepara la base con una ligera pendiente, de aproximadamente entre el 1 y el 2 por ciento, alejándola del contenedor, y evita el punto más bajo del jardín o del patio. Una capa de grava también ayuda a que el agua se drene en lugar de acumularse.
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